Mi nombre es Nadia, pero me dicen Nana desde chica
Siempre me gustó la moda, y mis trabajos tuvieron conexión con ella ya sea vendiendo o creando.


Tuve una marca llamada Amenabar por más de 10 años, y durante un largo tiempo sentí que había dejado de representarme. Revender ropa significaba para mí ofrecer productos que hoy estaban de moda y el año próximo se convertian en descartables.
Infinidad de ingresos mensuales hacía que no haya un valor real en cada uno, sino la necesidad de mostrar cada vez más. La cantidad sobrepasó la calidad.

Un día tuve mi primer maquina de coser, era de mi abuela. Ella hacía todo tipo de prendas pero la más destacada eran los vestidos de novia. 
Empecé haciendo totes, y las personalicé. Seguí con cursos donde hice remeras, faldas, pantalones y me encontré en la necesidad de hacer de esto mi trabajo.

Mi emprendimiento se llama así porque estoy sola detrás de cada detalle y quiero mostrar no solo mis logros, sino también mis equivocaciones. No hay nada mejor que saber quién está detrás de cada prenda que llevas puesta.

Gracias por estar acá.
con amor,
Nana